viernes, 3 de agosto de 2018

problemas frecuentes en la piel post parto

¿Cómo influyen los cambios hormonales en la piel tras el parto?

 

Durante el año posterior al nacimiento del bebé, hay algo que muchas 
mujeres acusan y que, hablando llano, se denomina coloquialmente como 
"cara demacrada". Algo que tiene mucho que ver con el nuevo ritmo de vida, donde todos los ciclos de los padres pasan a seguir los del bebé recién nacido, 
incluidos los del sueño y las comidas, y que tienen un impacto evidente en 
la aparición de ojeras, las mejillas hundidas o en el hecho de presentar una 
piel más pálida que de costumbre.

¿POR QUÉ LA PIEL TIENE UN ASPECTO DISTINTO?
El período del embarazo supone multitud de cambios a nivel inmunológico 
y a nivel hormonal', que se desarrollan tanto durante la gestación y también 
después de dar a luz.

¿Por qué cambia el aspecto de la piel después de dar a luz? 
En los primeros meses tras el parto, la piel todavía se encuentra en un 
período de adaptación post-embarazodurante esta época, los niveles de 
progesterona y estrógenos descienden, y los niveles de las células inflamatorias se 
encuentran en fase de recuperación. Es por ello que en los primeros meses,
la piel muestre signos de sequedad, flaccidez y pérdida de luminosidad, 
entre otras cosas'. 

Esta pérdida gradual de ese 'brillo' que suelen emanar las mujeres 
embarazadas se refleja principalmente en el rostro, que suele acusar estos 
cambios, y que las mamás normalmente no achacan tanto a los vaivenes 
hormonales como su nuevo ritmo de vida. 

Para evitarlos, sin embargo, existen tratamientos médico estéticos que 
pueden ayudar a pasar este primer año con mejor cara. 'Este aspecto 
negativo de la piel se puede combatir mediante el uso de diferentes tipos 
de peeling o de mesoterapia', que varían dependiendo de cada caso, y 
siempre tras una evaluación individualizada de la madre.

LAS GRANDES ENEMIGAS: LAS OJERAS
Aunque médicamente se las conozca como hipercromía idiopática del anillo 
orbitario, las personas de a pie las llamamos simple y llanamente ojeras, y 
son uno de los signos más evidentes del cansancio acumulado y la falta de 
sueño. 

Existen diferentes tipos de ojeras,  según la variante se pueden prevenir 
y tratar

Ojeras congestivas de color violáceo. 'Se producen por un acumulación 
de líquidos en la red circulatoria del párpado inferior'. Se pueden tratar con 
productos descongestionantes, que contengan componentes como la 
vitamina K, la cafeína, la vitamina C o el estracto de árnica. A su vez, este 
tipo de ojera se puede cubrir con  bases de maquillaje, correctores, productos antiojeras e iluminadores. 

Ojeras hereditarias o marrones. 'Son fruto de la herencia familiar, al igual 
que heredamos el color de los ojos o del pelo'. Con este tipo de ojera, la 
prevención no funciona tan bien como en el caso anterior, aunque podemos 
usar trucos de maquillaje para disimularlas.



Ojeras producidas por el 'surco de la lágrima'. 'Se trata de una arruga 
provocada por la pérdida de grasa en la región debajo del ojo'. Este tipo de 
ojera, además, es fácilmente corregible mediante el uso de relleno de ácido
hialurónico. 



Ojeras producidas por la caída del pómulo. 'Surgen como resultado del 
envejecimiento natural del rostro, y la pérdida de contenido de los depósitos 
grasos'. Un efecto natural del paso del tiempo, que afecta al pómulo, y que 
revela una marcada ojera en el canto interno del ojo. Se corrige con uso de acido 
hialurónico.

HORMONAS, MANCHAS Y ACNÉ
El acné del embarazo no es un fenómeno frecuente, aunque, 
debido los cambios hormonales, sí que se pueden producir brotes. 
Durante esta fase, así como la posterior lactancia, es preferible no usar 
productos que contengan antibióticos u otros principios activos, ya que
pueden ser perjudiciales para el bebé. En estos casos ayuda la 
dermatología natural.

Junto a los granitos que acompañan a los vaivenes hormonales, existe otra 
preocupación cosmética propia del embarazo, que en ocasiones se 
prolonga después del parto y a veces requiere tratamiento (aunque sólo 
estético). Son las manchitas de la cara, que surgen durante la gestación, 
existirían 'dos tipos diferentes: por un lado el melasma, que son manchas 
marronáceas, de aspecto difuso, y que afectan principalmente a las mejillas, la frente y la zona del labio superior'. Este tipo de manchas se pueden prevenir 
parcialmente, 'ya que en ellas juega un papel importante los rayos del sol y 
los cambios hormonales'. Las armas más eficaces para combatir el 
melasma: la crema de protección solar, que de debe aplicar durante todo 
el embarazo, y los tratamientos postparto, como peeling despigmentantes,
que se suceden una vez finaliza la lactancia materna

El otro tipo de manchas que a menudo aparecen asociadas a la gestación 
son las manchas bien definidas, 'a modo de confetti, con coloración 
marrón más o menos intensa, y que se reparten en las mejillas y en el 
dorso de las manos'. En este tipo de lesiones, el sol también juega un papel 
importante (imprescindible en cualquir caso hacer uso de las cremas 
fotoprotectoras), aunque presentan la peculiaridad de 'poder tratarse con 
un peeling o láser , que permita eliminarlas casi en su totalidad'. 



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