sábado, 16 de junio de 2012

Tratamiento LASER CO2 complicaciones

ALTERACIONES DE LA PIGMENTACIÓN

Láser contra las arrugas genera 

complicaciones en el 55% 

de los casos

  • El acné y los cambios en la pigmentación son los efectos secundarios más comunes
  • Las alteraciones de la piel tardan entre uno y dos años en corregirse por completo

El láser de dióxido de carbono borra las arrugas, pero produce la decoloración de la piel
El láser reduce las arrugas pero puede decolorar la piel
(FOTO: Archives of Facial Plastic Surgery)
 (CET) LUCÍA SIXTO MADRID.-

Desde el punto de vista de los resultados, el tratamiento reparador con láser de dióxido de carbono reduce los signos del paso del tiempo en la totalidad del rostro. Disminuye arrugas, líneas de expresión y manchas solares asociadas a la edad. No obstante, un estudio publicado por la revista 'Archives of Facial Plastic Surgery', muestra que ciertos efectos adversos persisten un tiempo después de la aplicación láser.
El láser de dióxido de carbono actúa en las distintas zonas del rostro vaporizando las moléculas de agua, lo que provoca pequeñas quemaduras en el tejido circundante. El CO2 incrementa la producción de colágeno en la regeneración, pero la mayoría de los expertos coinciden en que se trata de un láser ablativo, que produce una exfoliación profunda tanto de la dermis como de la epidermis. Además, requiere una anestesia local o completa y la piel tarda aproximadamente un año en regenerarse por completo.

Los investigadores P. Daniel Ward y Shan R. Baker, de la Universidad de Michigan (EEUU), seleccionaron una muestra de 47 pacientes con una media de edad de 52 años que habían sido sometidos al tratamiento rejuvenecedor con láser de dióxido de carbono entre 1996 y 2004. De las 42 mujeres y los 5 hombres de la muestra, algunos también se habían sometido a otras intervenciones de cirugía plástica, como dermoabrasión, rinoplastia o lifting facial. El nivel de mejora fue de un 45% de media en todos los casos y no se registraron diferencias significativas entre las zonas de la cara rejuvenecidas. Sin embargo, un 55% de los pacientes había sufrido algún tipo de complicación a largo o medio plazo. El 30% presentó casos de acné o pequeños quistes blancos en el rostro, un 17% registró problemas de hiperpigmentación, mientras un 13% un aclaramiento en el tono de la piel, hipopigmentación, y sólo se registró un caso en el que el paciente sufrió algún tipo de infección (el 2%).

Según los doctores Ward y Baker, la mayoría de las complicaciones surgidas a partir de la intervención con dióxido de carbono se habían resuelto tras dos años de seguimiento. Sin embargo, uno de los casos de hipopigmentación detectados se consolidó como un efecto secundario persistente a largo plazo. Esta complicación se presentó en un 13 % de los pacientes, precisamente aquellos con mejores resultados de reducción de la ritidosis facial, es decir, del envejecimiento del rostro. Los afectados, con una media de edad de 49 años, resultaron ser inicialmente más sensibles a los daños de la exposición al sol tras el láser.

Cambios en la pigmentación

La hiperpigmentación se produjo entre los pacientes del estudio, según recogen Ward y Baker, con mayor asiduidad en los pacientes de tez más oscura. "Los casos de acné son bastante comunes en este tipo de tratamientos antiedad". Sin embargo, el doctor Fernández Lorente llama la atención sobre la necesidad de cuidar la exposición al sol de la piel tratada con este procedimiento, ya que el proceso de cicatrización de las 'costras' puede verse alterado.
"La relativamente alta tasa de complicaciones, del 55%, evidencia la necesidad de que el paciente siga un postoperatorio muy completo y cuidadoso para eliminar efectos secundarios a largo plazo", afirma el especialista Paul J. Carniol en un editorial publicado en el mismo número del 'Archives of Facial Plastic Surgery'. Además, el doctor recuerda que "existen múltiples láseres, además otras técnicas de rejuvenecimiento facial con periodos de recuperación y efectos adversos mucho menores".
P. Daniel Ward y Shan R. Baker han coincidido en que tratar la piel con ácidos químicos glicólicos y limitar las exposiciones a los rayos UVA pueden ser útiles para reducir los efectos secundarios que suponen la decoloración total o parcial de la piel del rostro. Sin embargo, sentencian, para evitar complicaciones después de la intervención "el mejor tratamiento es la prevención", cuidando y protegiendo la piel.

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